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En esta sección encontrarás historias
y textos motivadores relacionados con los distintos valores.
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Textos
enriquecedores
sobre el amor |
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Sin amor
La inteligencia sin amor, te hace
perverso.
La justicia sin amor, te hace implacable.
La diplomacia sin amor, te hace hipócrita.
El éxito sin amor, te hace arrogante.
La riqueza sin amor, te hace avaro.
La docilidad sin amor, te hace servil.
La castidad sin amor, te hace orgulloso.
La pobreza sin amor, te hace orgulloso.
La belleza sin amor, te hace ridículo.
La verdad sin amor, te hace hiriente.
La autoridad sin amor, te hace tirano.
El trabajo sin amor, te hace esclavo.
La sencillez sin amor, te envilece.
La oración sin amor, te hace introvertido.
La ley sin amor, te esclaviza.
La política sin amor, te hace ególatra.
La fe sin amor, te hace fanático.
La cruz sin amor, se convierte en tortura.
La vida sin amor, no tiene sentido.
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La prueba final de amor
John X se levantó del banco,
arreglando su uniforme, y estudió la multitud de gente que se abría
paso hacia la Gran Estación Central. Buscó la chica cuyo corazón él
conocía pero cuya cara nunca había visto, la chica de la rosa.
Su interés en ella había comenzado 13 meses antes en una Biblioteca
de Florida. Tomando un libro del estante, se encontró intrigado, no
por las palabras del libro sino por las notas escritas en el margen.
La escritura suave reflejaba un alma pensativa y una mente
brillante. En la parte del frente del libro descubrió el nombre de
la dueña anterior, la señorita Hollys Maynell.
Con tiempo y esfuerzo localizó su
dirección. Ella vivía en Nueva York.
Él le escribió una carta para
presentarse y para invitarla a corresponderle.
Al día siguiente, John fue enviado por barco para servir en la
Segunda Guerra Mundial. Durante un año y un mes, los dos se
conocieron a través del correo, y un romance fue creciendo. John le
pidió una fotografía, pero ella se negó.
Ella sentía que si a él de verdad le importaba, no importaría cómo
ella luciera.
Cuando por fin llegó el día en que él regresaría de Europa, ellos
arreglaron su primer encuentro: A las 7:00 de la tarde, en la Gran
Estación Central de Nueva York: "Tú me reconocerás" ella dijo, "por
la rosa roja que llevaré en la solapa".
Así que a las 7 John estaba en la estación buscándola.
Dejaré que el señor X les diga lo que sucedió: "Una joven mujer vino
hacia mí, su figura era alta y esbelta. Su cabello rubio y rizado se
encontraba detrás de sus delicadas orejas; sus ojos eran azules como
flores. Sus labios y su mentón
tenían una gentil firmeza y en su traje verde pálido era como la
primavera en vida. Yo comencé a caminar hacia ella sin darme cuenta
que no llevaba la rosa.
Mientras me movía, una pequeña y provocativa sonrisa curvó sus
labios: "¿Vas por mi vía, marinero?" Murmuró ella. Casi
incontrolablemente di un paso hacia ella y
entonces, vi a Hollis Maynell. Estaba parada casi directamente
detrás de la chica. Una mujer de más de 40 años, con cabello
grisáceo y bajo un sombrero gastado. Era más que regordeta, sus pies
con gruesos tobillos descansaban en zapatos de suela baja. La chica
en el traje verde se iba rápidamente. Sentí como si me partiera en
dos:
Mi deseo tan agudo de seguirla, y a la
vez tan profundo
mi anhelo por la mujer cuyo espíritu me había acompañado y apoyado.
Y ahí estaba ella. Su pálida y rolliza cara era gentil y sensible,
sus ojos grises tenían un brillo cálido y amigable... No vacilé: Mis
dedos apretaron la pequeña y usada copia de cuero del libro que era
para identificarme con ella. Esto no sería amor, pero sería algo
preciado, algo quizá mejor que el amor, una amistad por la que había
y debía estar siempre agradecido. Cuadré mis hombros, saludé y le
ofrecí el libro a la mujer, aunque mientras hablaba me sentí ahogado
por la amargura de mi decepción. Soy el Teniente John X, y usted
debe ser la Srta. Maynell.
Estoy muy contento que me pudiera
conocer. ¿La puedo llevar a cenar?
La cara de la mujer se ensanchó en una
sonrisa tolerante.
"No sé de qué se trata esto hijo" ella respondió, "pero la señorita
en el traje verde que se acaba de ir me rogó que usara esta rosa en
mi abrigo. Y ella dijo que si usted me invitaba a cenar yo le diría
que lo está esperando en el
restaurante del frente. Ella dijo que era una clase de prueba!"
No es difícil de entender y admirar la sabiduría de la Srta. Maynell.
La verdadera naturaleza de un corazón se ve en su respuesta a lo no
atractivo.
"Dime a quien amas" escribió Houssaye, "Y te diré quién eres".
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Textos
enriquecedores sobre la alegría |
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Apostolado de la sonrisa
Basta una leve sonrisa en tus labios:
Para levantar el corazón;
mantener el buen humor;
Conservar la paz del alma; ayudar a la salud;
embellecer la cara;
Despertar buenos pensamientos;
Inspirar generosas obras.
Sonríete hasta que notes que tu constante seriedad y severidad se
haya desvanecido.
Sonríete hasta entibiar tu propio corazón con ese rayo de sol.
Irradia Tu Sonrisa:
Esa sonrisa tiene muchos trabajos que hacer, ponla a servicio de
Dios.
Tú Eres Apóstol Ahora y la sonrisa es tu instrumento.
Sonríe a los tristes.
Sonríe a los tímidos.
Sonríe a los amigos.
Sonríe a los jóvenes.
Sonríe a los ancianos.
Sonríe a tu familia.
Sonríe en tus penas.
Sonríe en tus pruebas.
Sonríe en tus soledades.
Sonríe por amor de Dios.
Deja que todos se alegren con la simpatía y belleza de tu cara
sonriente.
Cuenta, sí puedes el número de sonrisas, que has distribuido entre
los demás cada día; su número te indicará cuántas veces has
promovido contento, alegría, satisfacción, ánimo, o confianza en el
corazón de los demás.
Estas buenas disposiciones, siempre son el principio de obras
generosas y actos nobles.
La influencia de tu sonrisa obra maravillas, que tu ignoras.
Tu Sonrisa puede llevar esperanza y abrir horizontes a los
agobiados, a los deprimidos, a los descorazonados, a los oprimidos y
a los desesperados.
Tu Sonrisa puede ser el camino para llevar las almas a la fe.
Tu Sonrisa puede ser el primer paso que lleve al pecador hacia Dios.
También Sonríele a Dios.
Sonríe a Dios, mientras aceptas con amor todo lo que El te manda y
merecerás la radiante sonrisa de Cristo fija en ti con especial amor
por toda la eternidad.
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Textos
enriquecedores sobre la amistad |
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Leyenda árabe
Dice una leyenda árabe que dos
amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del
viaje discutieron, y uno le dio una bofetada al otro.
El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGÓ UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron
bañarse.
El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse,
siendo salvado por el amigo.
Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVO LA VIDA.
Intrigado, el amigo preguntó:
¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y
ahora escribes en una piedra?
Sonriendo, el otro amigo respondió: "Cuando un gran amigo nos
ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del
olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por
otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo
en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en
todo el mundo podrá borrarlo".
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POEMA A LA AMISTAD DE BORGES
No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida,
ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlo contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.
No puedo trazarte limites dentro de los cuales debes
actuar, pero si te ofrezco el espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te
parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger
los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.
En estos días oré por ti...
En estos días me puse a recordar a mis amistades mas preciosas.
Soy una persona feliz: tengo mas amigos de lo que imaginaba.
Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.
Es lo que siento por todos ellos.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la
alegría que sienten al verme.
Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y
cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la serenidad,
en estos días pensé en mis amigos y amigas,
entre ellos, apareciste tú.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el numero uno ni el numero final.
Lo que se es que te destacabas por alguna cualidad que
transmitías y con la cual desde hace tiempo se ennoblece mi vida.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero,
el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Entonces entendí que realmente somos amigos.
Hice lo que todo amigo:
Oré... y le agradecí a Dios por ti.
Gracias por ser mi amigo
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